Me impactaron las palabras de Pedro y Juan delante de los integrantes del Concilio, al amenazarles con ponerlos presos si seguían hablando en el nombre poderoso de Jesús. Ellos dijeron: «¿acaso piensan que Dios quiere que los obedezcamos a ustedes en lugar de a Él? Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de todo lo que hemos visto y oído»” Hechos 4:19-20. NTV.
Vivimos en un época muy similar a la de Pedro y Juan. Las amenazas de: “cállense o los metemos presos” continúan por el mundo religioso y el civil. La Biblia ya no es un libro de lectura en las escuelas, colegios, universidades o empresas. La oración pública se ha anulado en la sociedad civil. Se obliga a no predicarle de Jesucristo a nadie en ningún lugar del mundo. Quien lo haga va preso o es ejecutado públicamente. Y la Iglesia de Cristo ha sido silenciada poco a poco. El miedo de ir preso o ser ejecutado nos ha hecho una iglesia muerta, de cuatro paredes donde adoramos a Dios los domingos, pero de lunes a sábado estamos calladitos guardándonos todo lo que Dios nos invita a decir de Jesús. Nuestras oraciones están o se hacen para pedir milagros o para decirle a Dios en qué debe ayudarnos; pero no oramos para que haya poder y autoridad en nosotros al momento de arriesgarnos a predicar de Cristo. Ya no impactamos al mundo con el poder de Cristo. El asombro del incrédulo por el nombre de Jesús se ha estado extinguiendo, porque no Lo predicamos ni le pedimos que obre con señales milagrosas en la vida de personas enfermas o endemoniadas. Despertemos iglesia. Pidamos al Señor la valentía y el poder que los discípulos le pidieron al Señor, cuando en oración le decían: «Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu Palabra. Extiende tu mano con poder sanador; que se hagan señales milagrosas y maravillas por medio del nombre de tu santo siervos Jesús». Hechos 4:29-30. NTV.
Si en realidad creemos que Cristo regresa por Su pueblo y habrá un juicio final, ¿por qué no predicamos a Cristo ni oramos porque se manifiesten Sus señales y prodigios en la vida del pecador?
Medita en esto y te invito que hagas de tu TASCD una herramienta de preparación y valentía para compartir de Cristo a cada persona que ves que lo necesita. Las iglesias se van a secar por no evangelizar al perdido.
Dios te bendiga grandemente.
*A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera (RVR) 1960.

No hay comentarios:
Publicar un comentario