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La promesa del Espíritu Santo | Pr. Marcos Manrique


He meditado la Palabra en Hechos 1 y 2, y comparto con ustedes esta reflexión: No bastaba sólo la promesa que Jesús les dio a Sus discípulos, de que serían investidos con Espíritu Santo para recibir el poder de lo Alto y así  ser sus testigos desde Jerusalén hasta el último rincón de la tierra, también se requería que ellos se mantuvieran en una fe unánime, y en una acción unánime: orar intensamente. 

Fue durante esos tiempos de oración profunda cuando el Espíritu Santo se les apareció, los bautizó con lenguas de fuego, se posó sobre ellos y los emborrachó de adoración y alabanzas para Dios. Ellos hablaban de las maravillas de Dios en los idiomas de sus escuchas, quienes les oían hablar con palabras de exaltación al Señor sin nunca haber vividos en sus naciones. Hablaron nuevos idiomas sin haberlos estudiado, todo por el efecto Espíritu Santo. 

Esta acción de Dios sobre aquel grupo de creyentes, considerados iletrados e ignorantes, llamó poderosamente la atención de aquel grupo de más de tres mil hombres extranjeros que habían ido a Jerusalén a celebrar pascua. Ellos se asombraban de que unos pocos hombres y mujeres pudiesen estar hablando de las maravillas de Dios en sus idiomas naturales (17 para ser más exactos), sin que hubiesen vivido en sus naciones de origen. Aquí es donde radica el poder de Dios. Él hace cosas inimaginables e incomprensibles a la mente humana. Su poder trasciende nuestra compresión humana y aun nuestras capacidades intelectuales o idiomáticas. Él toma lo vil y menospreciado para avergonzar a los sabios. Él llena la vida de gente humilde para mostrar que el poder es Suyo y lo regala a quien quiere dárselo. Solo se necesita gente sencilla, humilde, y con un anhelo profundo de ser instrumento en Sus  manos. Aquellos 120 discípulos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en idiomas que no conocían, pero lo que dijeron fue suficiente para llamar la atención de sus oyentes y después de un discurso de Pedro hacerse parte de aquel grupo de creyentes en Cristo y convertidos al evangelio. Cuando Jesús les dijo que recibirán poder para… nunca se imaginaron que con la llenura (pleroma) del Espíritu podrían cambiar el mundo. Esto es también para ti. Si reconoces que estas lleno del Espíritu Santo, predica a Cristo y permítele al Espíritu Santo que haga Su obra maravillosa, y tú dedícate a ser testigo de lo que Él hace. Conviértete en Su testigo y lo demás vendrá por añadidura.
Necesitamos Cristianos que llenos del poder de Dios prediquen a Cristo y vean la obra del Espíritu llenando vidas de incrédulos y convertidos en nuevos seguidores de Jesús…entonces estaremos acelerando la segunda venida del Señor. 

Ora, lee la Biblia, toca la vida de otros predicando a Cristo, porque estás revestido del poder de lo Alto. Tú no lo haces, Él lo hace y tú testificas del poder de Dios. Bendiciones del Señor.

Por el pastor Marcos Manrique.

*A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera (RVR) 1960.

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