Orar es uno de los privilegios que tenemos los discípulos del Señor y el recurso espiritual más valioso para tocar el corazón de nuestro Padre. Sin embargo, es la acción menos llevada a cabo por la Iglesia de Cristo. En el Evangelio de Lucas, cuando el Señor está hablándole a Sus seguidores sobre las señales que anteceden a Su segunda venida, hay un mandato que no debemos pasar por alto:
“Manténganse siempre alerta. Y oren para que sean suficientemente fuertes para escapar de los horrores que vendrán y para presentarse delante del Hijo del Hombre”Lucas 21:36.
Observe que no es la fe lo que sostiene la vida espiritual del creyente en los momentos de prueba, sino la oración. Esta arma espiritual es contundente para no ceder a la tentación y superar la noche más oscura de nuestra vida. Es contundente porque es con oración que salimos adelante. Es con oración que vencemos las propuestas de satanás. Es con oración que nos fortalecemos cuando todo se ve nublado. Pero también es con oración que aceleramos la segunda venida del Señor. La Iglesia del Señor debe mantener la disciplina de la oración o el deleite de vivir orando. Tenga o no tenga problemas. Sea perseguida o no. La oración es nuestra arma de guerra espiritual más contundente, la cual debemos usar todos los días.
Jesús oraba todos los días. Buscaba la presencia de Su Padre de noche, de día, en pruebas, sin pruebas, antes de ir a hacer la obra que le había demandado y aún en el descanso. Orar en todo tiempo y fuera de tiempo es un llamado de Dios en el cual debemos involúcrarnos. Todo lo que necesitamos ver que el cielo derrame en nuestra vida está sumergido por el buen hábito de la oración.
“Clama a Mí y Yo te responderé; te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”Jeremías 33:3.
Dios haga resplandecer Su rostro sobre ti en este nuevo día.
Tu amigo y pastor Marcos Manrique.
Pastor de la iglesia CBI Medellín

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