Cuando aceptamos seguir a Cristo, no solo adquirimos el privilegio, sino todo lo que implica formar parte de su familia. No todo será siempre color de rosa, a veces tendremos nuestras luchas. Pero el formar parte de la iglesia de Cristo, la cual es su familia demanda de nosotros compromiso, tomar una decisión y que conservemos esa actitud hasta el fin.
Nuestra actitud respecto a la iglesia
Cuando tenemos la actitud correcta, el hacer se vuelve natural. Es algo que disfrutamos. En otras palabras, si tienes una actitud correcta y adecuada de lo que enseña la Biblia, serás feliz como miembro de la iglesia. Pues reconocerás que no hay iglesia perfecta, pero aun así servirás en ella no por obligación sino por gratitud por lo que Dios ha hecho por nosotros a través de Su Hijo.
Entonces, ¿qué es exactamente una actitud correcta? Veamos cuatro ejemplos bíblicos.
1. Soy un miembro unificador de la iglesia
Efesios 4:1-3
La unidad del Espíritu
1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
La Biblia nos manda tener una actitud de unidad en la iglesia, pero mira lo que se necesita para lograrlo. humildad, mansedumbre, paciencia y soportarnos unos a otros en amor. ¿Alguna vez fuiste a una reunión de la iglesia donde no se cumplían alguno o varios de estos requisitos?
- Se requiere humildad. Esto significa ver a los demás como mejores que nosotros.
- Se requiere mansedumbre. Esto implica controlar nuestro temperamento y ser amables con los demás en la iglesia, sin importar si nos caen bien o no.
- Se requiere paciencia. Esto es ser tolerantes, incluso cuando la conducta y la actitud de los demás nos frustren o nos desconcierten.
- También se requiere que nos soportemos unos a otros en amor. Para esto, es necesario aceptar a los demás en forma incondicional. No significa que vayamos a aprobar conductas pecaminosas. Pero sí quiere decir que debemos demostrar mucho amor.
2. Soy un miembro que se sacrifica por la iglesia
Filipenses 2:5-85 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Cuando nos sacrificamos, nos parecemos más a Cristo. Aprendemos que la mayor alegría viene de poner a los demás por delante de nosotros mismos.
3. Soy un miembro que ora
Colosenses 1:9-109 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;
No podemos ni debemos pretender cambiar a las personas para que hagan lo que nos parece correcto, pero lo que si debemos es amarlos, aconsejarlos con amor si es necesario y orar por ellos para que Dios haga el resto.
4. Soy un miembro gozoso de la iglesia
¿Alguna vez notaste que las personas agradecidas son personas gozosas? Pablo le mandó a la iglesia en Filipos que se regocijara, y relacionó el espíritu de gozo con una actitud agradecida
Filipenses 4:4-74 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Es hora de pasar del «ser» al «hacer»
Tu actitud determina lo que eres: Soy alegre, soy enojada, soy agradecido, soy celoso. Nuestras actitudes son el cimiento de nuestras acciones. Si soy una persona gozosa, no me costará alentar a los demás. Si vivo enojado, mi tendencia será criticar a otros.
Puntos para reflexionar:
- Explica cómo Efesios 4:1-3 se aplica al contexto de nuestra relación con los demás miembros de la iglesia.
- ¿Por qué te parece que, en la actualidad, los miembros de la iglesia están menos comprometidos con sus congregaciones que hace algunos años?
- Vuelve a leer Filipenses 2:5-8. ¿Qué relación hay entre este pasaje y nuestro compromiso actual con nuestra iglesia?
- ¿Te parece que tu compromiso con la iglesia es mayor o menor hoy en comparación con cinco años atrás? ¿Por qué?
*A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera (RVR) 1960.

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